Y sentir que eres mío por tan sólo segundos en un lugar fortuito, donde yo esperaba por otros y tú descansabas. Juntarnos fue imposible, pero encontrarnos mágico. Remonté a años pasados, donde por alguna extraña razón, supuse que había un futuro. Aquellos segundos me hicieron sentir bien, sólo eso, bien. Tengo un hermoso recuerdo guardado. Por poco quise gritar quién eras en verdad, pero luego recordé, que no podía. Esperar no sé si es lo mío, pero lo estoy haciendo. No sé si eres a quien espero, pero sé que si lo fueras, acabaría de sufrir. Eres sencillo, es lo que me gusta de ti. Hoy sólo puedo escribir lo que mi mente dice, porque cuando creo que estás cerca, olvido lo que demuestro ser y soy quien realmente soy.
Palabras normales, para gente normal.
lunes, 21 de marzo de 2011
sábado, 26 de febrero de 2011
Preocupaciones futuras de un presente latente con un pasado escabroso
Estoy recostado pensando en las cosas que he logrado, que han pasado y en las que he fallado.
Trato de recordar todos aquellos sabrosos detalles los cuales me han llevado a mentir. También, -¿por qué no?- de las mentiras que otros han utilizado y yo sólo he sido un testigo.
Mentalizo caras y personas. ¿Cómo las llegue a conocer? ¿Por qué soy su amigo? ¿Qué no me simpatizó? ¿Por qué sólo nos saludábamos?
Combino situaciones, palabras, gestos y personas; sólo para calzar los contextos a mi favor... pero lo hecho, hecho está.
Hay algo que no puedo sacar de mi cabeza: en cinco años más, ¿quiénes seremos? ¿dónde estaremos? ¿a quién seguiré viendo? ¿cómo seremos?
Estoy seguro que en cinco, dos, diez, veinte años; me preguntaré lo mismo.
lunes, 21 de febrero de 2011
Expresión
Decir soledad es insultar al ecosistema.
Decir acompañado; apuñalar mi alma.
Decir tristeza; retratar mi espíritu.
viernes, 4 de febrero de 2011
Lo recuerdo como si fuese hace casi cuatro años
Ya. Te toca Hans. Aunque tu turno haya sido de los primeros o de los últimos, lo mucho que te quiero no cambia. Sabes lo importante que has sido para mí en estos seis años de amistad. Seis años... no es para nada una cosa menor. En estos más de dos mil días, hemos pasado diez mil cosas juntos. Las primeras idas al 1, las cimarras, las copias, alegrías, penas, amores, odios, peleas, reconciliaciones, tus problemas, los míos. Siempre has estado ahí conmigo, escuchándome, entregándome todo tu cariño. Quizás yo no he sido lo que tú has esperado contigo, y te pido disculpas si así lo has sentido, pero debo reconocer que fuiste verdaderamente fundamental en mi estadía en el colegio. Creo que de ti aprendí el valor que tengo ahora de decir las cosas, de desahogarme cuando es necesario, de sacar afuera todo lo que siento cuando corresponde, de no encerrarme en mí, de poder confiar las cosas que me pasan. Tú sabes que durante mucho tiempo fui lo totalmente opuesto a lo que te describo, pero de ti robé muchos aspectos de la forma de ser que tengo ahora. ¿Te acuerdas cuando en segundo medio no nos hablamos por casi todo el año? Ese fue el tiempo que me ayudó a comprenderte, porque hasta ese momento no lo tenía claro. Desde ahí también empezamos no sólo a ser amigos de bromas y de buenos ratos, comenzamos a pasar por dificultades de más peso y siempre supimos salir adelante. De las veces que hemos reído juntos tengo excelentes recuerdos, pero de las veces en que nos han caído lágrimas a los dos tratando algún tema complicado tengo unos muchos mejores; siempre me he quedado con algo de lo que hemos dicho, y nunca lo he olvidado.
Mi cabro chico de 12, muchas gracias por todo el tiempo que hemos compartido. Nunca más te sientas desplazado por nada, porque tú sabes que eres de las personas más importantes en mi vida. Gracias por querer conocer al ogro de básica que no hablaba con nadie, muchas gracias por darte ese tiempo. Si no te hubiera conocido, sinceramente, no sé qué hubiera hecho. Te adoro con todo mi corazón, amigo.
Nostalgia.
lunes, 31 de enero de 2011
Noche
Es el frío lo que me hace quererte aquí. Sólo el frío. ¿Me he vuelto frío?
martes, 18 de enero de 2011
Risperidona
Estás en el 4to piso, sala 2, cama 4. Anoche disfrutabas del aroma de tu vida y hoy estás contenido de manos y pies. Gritas a viva voz el nombre de aquellos que no están cerca tuyo y reclamas por el mal trato que se te ofrece en tu propia casa, pero sabes en algún recóndito lugar de tu cerebro que no estás con ellos ni menos allí.
Hablas de injusticias, pero no tienes siquiera juicio para remitirte a los hechos, aunque lo que dices no es del todo insensato.
¿Cómo has llegado a este punto? No palpas, ni siquiera hueles - diría yo-, lo que estás viviendo.
De tanto chillar, has enfadado a todos en la sala y ahora, mientras aprietan tu nariz para que abras la boca, bebes seis gotas de un tranquilizante que tan sólo hará efecto 30 minutos.
Tu desesperación es más grande que un antipsicótico.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Utilidad Doméstica
Refriega con sal y algo de detergente aquella mancha de aceite que traes en la ropa, pero sabes que nunca podrás remover el veneno de la herida. Si aún caminas: corre. No vaya a ser que resbales con el óleo y pierdas la continuidad de la piel -una vez más-.
martes, 14 de diciembre de 2010
Es menester
Es necesario que te invite a cenar. He preparado una mezcla de las comidas que a los otros solía prepararles y he ambientado con la música que otros han etiquetado como "nuestra". Puedes sentarte a mi lado, ya que el asiento frente a mí está ocupado y reservado para todos los que vinieron una noche como ésta a sellar un contrato que nunca fue firmado.
¡Hey, mi amor, no puedes pronunciar aquellas palabras!... ya fueron moduladas, alguna vez, sobre estas velas y no quiero que se quemen, como ya lo hicieron alguna vez.
Te invito a tomar la copa y disfrutar de la textura de este licor que, más de alguna vez, embriagó a algún comensal hasta hacerlo caer en mi cama.
Hoy hago un brindis por todos aquellos que estuvieron antes que tú, en este mismo lugar y conmigo de anfitrión -reconozco que no fueron pocos-.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
No puedes regresar por donde has venido
Ciertamente, olvidar no es superar. ¿qué es realmente olvidar? ¿en vez de olvidar, perdonar?
Tengo la sensación que nunca perdonamos, siempre queda el resquemor de una traición pasada, ya que las cicatrices de un dolor profundo sanan, pero claramente, no se borran. Lo expongo de la siguiente manera: el alma y la conciencia tienen un programa que se modifica con cada acto, emoción y sentimiento, pero el algoritmo de la vida no posee un retorno. No se puede volver a empezar, no se puede pasar por el mismo camino como si nada.
Y ¿qué queda para los que olvidan?... un camino tortuoso y una vida de fantasía. Si obtener una enseñanza de la adversidad y continuar viviendo es casi imposible, imagino que pavimentar los recuerdos, enterrarlos o echarlos bajo la alfombra, posiblemente oscurezcan el dolor, pero luego, tendrás una avenida, un cementerio, o simplemente, un cerro de polvo en el living de tu casa.
Hoy no sé cómo poder superar... no soy capaz de perdonar ni olvidar.
¿Existe otro camino?
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